En enero de 1971, Carole King entró al Studio B de A&M en Hollywood con un presupuesto de 22.000 dólares y un grupo de músicos que eran también sus amigos cercanos. El productor Lou Adler, que la conocía desde 1962, tomó una decisión que definiría el sonido del disco: bajar las luces, encender velas, y dejar que el estudio pareciera un salón. El ingeniero Hank Cicalo lo recordaría así: «Podías sobreproducir un disco como Tapestry en un minuto».
Lo que no hicieron fue precisamente eso. La producción quedó deliberadamente austera, lo cual le venía bien a King: llevaba años grabando demos y ese era su modo natural de trabajar. Cortaban dos o tres canciones al día. En tres semanas habían terminado las doce.
Al otro lado del pasillo, en el Studio C del mismo edificio, Joni Mitchell grababa Blue. James Taylor, que tocó la guitarra acústica en varias canciones del disco, iba y venía entre las sesiones de King y las suyas propias en otro estudio cercano. King lo describió así: «Grabábamos mis canciones y luego íbamos al estudio donde James estaba grabando el suyo. En nuestra cabeza era un único álbum continuo».
El título del disco viene de una pieza de punto de cruz que King tejía entre toma y toma durante las sesiones, y que al terminar regaló a Adler. Adler diría después que desde el principio no sintió que tenían un gran éxito entre manos, sino algo distinto: «La sensación no era que fuera un hit, sino cuánto significado tenía».
Síntesis con IA a partir de
Grammy.com — 'Inside The Historic Legacy Of Carole King's Tapestry At 50' · Uncut — 'The story behind Carole King's Tapestry: Nothing interfered with the emotion' · Los Angeles Times — 'Tapestry at 50: How Carole King Bet On Herself' · dCS Audio — 'Album of the Month: Carole King – Tapestry' · PBS American Masters — 'Carole King: The Making of the Album Tapestry' · number1albums.com — Billboard Book of Number One Albums