Talking Heads empezaron en 1977 sonando nerviosos y angulares, con canciones que cabían en dos minutos y medio. Cuando llegaron a Remain in Light (1980), junto a Brian Eno —productor y músico experimental— habían desmontado esa estructura y construido algo completamente distinto: capas de ritmo que se apilaban sin un centro claro, más cerca de la música africana que del punk de donde venían.
Esta recopilación, la primera oficial en Estados Unidos tras la disolución del grupo en 1991, recorre ese arco completo: de Psycho Killer a (Nothing But) Flowers, once años en dieciocho canciones. El trabajo de remasterización lo hizo Bob Ludwig en Gateway Mastering, el mismo ingeniero que había trabajado en la reedición de los álbumes individuales del grupo ese mismo año.
Lo que hace raro escuchar este disco de un tirón es que las canciones no suenan a la misma banda. El grupo que grabó Love → Building on Fire en 1977 —dos minutos y cincuenta y nueve segundos, sin adornos— no es el mismo que grabó Once in a Lifetime tres años después, con David Byrne preguntando en bucle cómo había llegado hasta allí. Y el que hizo Road to Nowhere en 1985 suena a otro grupo distinto otra vez: más luminoso, más pop, casi ajeno a la ansiedad de los primeros discos.
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