Un proyecto cinematográfico se canceló. Los Beatles, que llevaban años encadenando giras y grabaciones sin apenas pausa, se encontraron de pronto con tiempo libre y sin cámaras delante. Lo ocuparon entero en el estudio.
El 6 de abril de 1966 entraron al estudio 3 de Abbey Road con George Martin como productor y un ingeniero de veinte años, Geoff Emerick, que debutaba ese día en el puesto. Lo que grabaron primero fue lo último que se oye en el disco: John Lennon presentó Tomorrow Never Knows rasgueando un único acorde de do y le pidió a Martin que su voz sonara «como el Dalai Lama cantando desde la cima de una montaña, a kilómetros de distancia». Martin respondió: «Bastante interesante».
Lo que siguió fueron 33 jornadas de trabajo y unas 225 horas de grabación, casi tres veces más que el álbum anterior. Paul McCartney pasó horas manipulando cintas magnetofónicas y las transportaba en bolsas de supermercado como «un inmenso spaghetti de cintas». George Harrison grabó Love You Too con tabla y sitar, sin que participaran los otros Beatles; llamó a un amigo para que le buscara un músico externo que supiera tocar la tabla. Eleanor Rigby se construyó en tres días con ocho músicos de cuerdas y sin una sola guitarra ni batería, con los arreglos de Martin inspirados en el compositor de bandas sonoras Bernard Herrmann.
El 6 de abril de 1966, la primera canción grabada para el álbum fue Tomorrow Never Knows, aunque aparece como pista final.
El disco salió el 5 de agosto de 1966. Lennon nunca consiguió exactamente el sonido del Dalai Lama. Pero las cintas en espagueti de McCartney sí llegaron al final del surco, y lo que suena ahí no se parecía a nada que existiera antes.
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