En mayo de 1979, The Clash llegaron a los ensayos de Vanilla Studios, en Pimlico, sin una sola canción nueva escrita. Joe Strummer y Mick Jones llevaban más de un año sin componer nada. Habían perdido a su manager, habían perdido su local de ensayo en Camden, y su sello les presionaba. Lo que hicieron en ese garaje durante meses fue tocar versiones: rockabilly, rhythm and blues, reggae, rock and roll. Géneros que no eran «los suyos». Eso, más que ninguna decisión de estudio, explica por qué London Calling suena como suena.
Cuando llegó el momento de grabar, eligieron a Guy Stevens como productor, un personaje que llevaba años fuera de la industria por sus problemas con el alcohol. CBS se opuso. Stevens llegó al estudio sin casete para escuchar las maquetas —alguien tuvo que conseguirle uno— y una vez dentro volcó vino sobre el piano donde tocaba Strummer, tiró sillas, blandió escaleras. No era sabotaje: era su método para que la banda no pensara demasiado.
El álbum entero se grabó en jornadas de dieciocho horas, con la mayoría de canciones resueltas en una o dos tomas.
Mick Jones, sentado junto al ingeniero Bill Price, hacía los overdubs con la misma meticulosidad con la que Stevens sembraba el caos. Train in Vain se grabó tan tarde que no llegó a aparecer en la lista de canciones impresa. Guns of Brixton la escribió el bajista Paul Simonon, que hasta entonces no había compuesto nada, animado por Strummer y Jones cuando se dio cuenta de que los compositores se llevaban las regalías. El disco salió como doble álbum al precio de uno sencillo, algo que comió directamente las regalías de la banda. Stevens murió en 1981. London Calling fue su último trabajo.
Síntesis con IA a partir de
Mix Online — Classic Tracks: The Clash's London Calling · Record Collector Magazine — London Calling and The Vanilla Tapes · Hi-Fi News — London Calling Production Notes · Rocksoff Magazine — The Story Behind the Iconic Album