Cuando Dennis Coffey y Mike Theodore, dos productores de Detroit, entraron en el bar aquella noche, vieron a un hombre cantando de cara a la pared. No al público: a la pared. Coffey lo explicó después con una lógica extraña y exacta: «cuando ves a alguien cantando de cara a la pared, escuchas de verdad lo que dice».
Lo que decía era esto: canciones sobre personajes reales de calles reales de Detroit. «Sugar Man» se llamaba originalmente «Sugar Man On Prentis» —Prentis es una calle— y el hombre al que nombraba era conocido en el barrio como Volkswagen Frank. No había metáfora. Había una dirección.
Los productores decidieron grabar a Rodriguez y su guitarra solos, sin nadie más en la sala, y construir después los arreglos encima. «No queríamos interferir con su vibración», dijo Coffey. Para Crucify Your Mind llegaron a traer saxofones bajos tan pesados que hubo que meterlos al estudio en carrito. El instrumento que quedó en el arreglo final fue una marimba. Rodriguez ya se había ido cuando llegó.
El disco se publicó en marzo de 1970 y no vendió nada en Estados Unidos. Sussex Records tenía sus recursos volcados en la carrera solista del propio Coffey, que entonces cosechaba éxitos con instrumentales, y Rodriguez quedó en segundo plano. Después de eso, compró una casa en ruinas de Detroit en una subasta gubernamental por cincuenta dólares y trabajó en demolición.
Mientras tanto, una copia del disco llegó a manos de un DJ de radio australiano. Las tiendas empezaron a vender ejemplares de segunda mano por más de trescientos dólares australianos. De Australia saltó a Sudáfrica, donde el régimen del apartheid —el sistema de segregación racial que gobernó el país hasta 1994— mandó raspar físicamente los surcos de las canciones que consideraba amenazantes. «Sugar Man» fue prohibida por sus referencias a las drogas. El disco fue pirateado masivamente. Rodriguez no recibió un solo centavo.
En 1997, un fan de Ciudad del Cabo creó un sitio web para encontrarle. Cuando le localizaron vivo en Detroit, quedó sorprendido de que alguien le buscara.
Quizá lo más desconcertante no es que el disco sobreviviera sin él, sino que suena exactamente como si lo hubiera grabado para nadie: solo ante un micrófono, mirando a la pared, sobre gente real de calles que ya no existen igual.
Síntesis con IA a partir de
Wax Poetics (Jason Lapeyre, 2008) · sugarman.org · Rolling Stone (2012) · Paste Magazine · OkayAfrica · FolkWorks · uDiscover Music (2025) · Billboard (2012) · Discogs (créditos edición Light in the Attic 2008)