Tristan Casara, productor y DJ de Niza que trabaja bajo el nombre The Avener, llegó a este disco por un problema práctico: tenía canciones que amaba —blues pantanoso, soul olvidado, folk de los márgenes— y no podía tocarlas en sus sets porque el tempo no encajaba. La solución fue hacerse edits para uso propio. El primero fue Fade Out Lines, un rework de The Avener sobre una canción de Phoebe Killdeer. Lo subió al sello independiente 96 Musique y tardó casi un año en despegar; cuando lo hizo, ya tenía el álbum casi listo.
El disco se construyó entre Asia, Niza y París, en los huecos entre actuaciones. El 80% del álbum son reworks de canciones ajenas, entre ellas temas de Rodriguez, John Lee Hooker y Andy Bey. La apuesta era clara: darles modernidad electrónica sin borrar la textura original. No deconstruir, sino transportar.
El momento en que salió importa: el mercado electrónico estaba dominado por el EDM más estridente, y él llegó con algo deliberadamente lento, cálido y con raíces en el blues. Él mismo reconoció que no esperaba que el público joven siguiera ese camino. Lo siguió.
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doyoulikethatsong.com (entrevista enero 2015) · aficia.info (entrevista enero 2020) · popdust.com (entrevista) · blankton.org (reseña 2015)