En octubre de 1963, Sam Cooke llegó con su esposa Barbara y varios miembros de su séquito a un motel de Shreveport, Luisiana. El establecimiento había aceptado su reserva. Cuando llegaron, les negaron la habitación. Cooke se negó a marcharse. Llamaron a la policía. Los arrestaron a todos.
Ocho semanas después, Cooke estaba en el estudio RCA de Hollywood grabando A Change Is Gonna Come.
Pero el arresto no era lo único que cargaba. Meses antes, su hijo Vincent, de dieciocho meses, había muerto ahogado. Cooke había permanecido fuera del estudio durante casi todo ese tiempo. La sesión de diciembre de 1963 fue su regreso.
La canción también tenía una deuda más específica. Su hermano L.C. Cooke declaró a la BBC que Sam escuchó Blowin' in the Wind de Bob Dylan y dijo que era injusto que un artista negro no hubiera escrito ese himno. «Estaba intentando escribir un himno para competir con Blowin' in the Wind», declaró L.C. Cooke no solo lo declaró: grabó la propia canción de Dylan para el programa televisivo Shindig! ese mismo año, como si necesitara tenerla en la boca antes de responderle.
El single de A Change Is Gonna Come fue publicado el 22 de diciembre de 1964, once días después de la muerte de Cooke, a los treinta y tres años.
El álbum que la contiene abre, sin embargo, con otra cosa: la canción que le da título, una reelaboración de un espiritual gospel convertida en número de soul con vientos y ritmo acelerado, grabada en tres tomas ese mismo diciembre. Era la primera canción que Cooke grababa tras meses de silencio. Los productores Hugo Peretti y Luigi Creatore describieron la estructura del disco como dos caras distintas: la A «fuerte y rockera», la B «baladas profundas y llenas de alma». A Change Is Gonna Come cierra la cara B. El arreglista René Hall compuso las cuerdas que la sostienen.
Cooke no vivió para saber si había ganado esa competición.
Síntesis con IA a partir de
Far Out Magazine (entrevista de L.C. Cooke a la BBC) · NPR · Songwriters Hall of Fame · Discogs · Songfacts