El disco original no tiene cuatro canciones ni ocho: tiene dos. Dos piezas de más de doce minutos cada una, grabadas en el estudio casero que Fela Kuti había construido dentro de la Kalakuta Republic, la comuna que él mismo había declarado territorio soberano en Lagos.
La canción que da título al disco funciona como una parodia de cuartel. Fela ladra órdenes militares —«¡Atención! ¡Marcha rápida! ¡Marcha lenta! ¡Saludo!»— y las cantantes del grupo responden con un solo insulto: «¡Zombie!». La broma era tan directa que la gente en la calle empezó a ponerse cara de muerto y a caminar con los brazos estirados cada vez que veía pasar a un soldado.
El 18 de febrero de 1977, mil soldados rodearon la Kalakuta Republic, la incendiaron y golpearon a todos los que encontraron dentro, incluido el propio Fela. Su madre, Funmilayo Ransome-Kuti —activista y pionera del feminismo nigeriano, con setenta y siete años— fue arrojada por una ventana del segundo piso. Murió meses después a causa de las heridas. El estudio, los instrumentos y las cintas maestras ardieron con el edificio.
Lo que queda en el surco es la banda —Afrika 70— funcionando como una sola máquina: el bajo no solista, las guitarras sin protagonismo, los vientos sin adorno. Todo al servicio del groove. La segunda cara, Mr. Follow Follow, baja la temperatura y abre más espacio, pero el mensaje es el mismo: cuidado con obedecer sin pensar. Dos canciones, una idea, consecuencias reales.
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