El 6 de julio de 1961, Scott LaFaro —el bajista que había rehecho el lenguaje del trío de jazz junto a Evans— murió en un accidente de coche en una carretera del estado de Nueva York. Tenía veinticinco años. La última actuación del trío había sido diez días antes.
El baterista Paul Motian recordó a Evans como «un fantasma». Evans lo confirmó años después en una entrevista con el crítico Martin Williams: «Musicalmente todo pareció detenerse. Ni siquiera tocaba en casa.» Cuando volvió a los estudios, en octubre de 1961, lo hizo como músico de acompañamiento en proyectos de otros. No como líder. Eso duró meses.
La primavera de 1962 fue la primera vez que volvió a poner su nombre en el cartel. Y lo hizo eligiendo el formato más expuesto que existe en jazz: un dúo sin batería, sin bajo, sin nadie que marque el tiempo ni sostenga el suelo. Solo piano y guitarra. Dos instrumentos de acordes que, como señaló el biógrafo Peter Pettinger, pueden bloquearse mutuamente si cada uno elige caminos distintos al mismo tiempo.
Jim Hall, el guitarrista, no era un desconocido. Se habían conocido en 1959 en una escuela de jazz en Massachusetts, habían coincidido en el salón musical de George Russell en Nueva York, y habían tocado juntos —sin que casi nadie lo supiera— como músicos de sesión en la banda sonora de una película de John Lewis. De esa grabación viene uno de los temas del disco: Skating in Central Park.
Hall describió así lo que ocurría cuando tocaban: «Sentía que estaba dentro de mi cerebro todo el tiempo. En cuanto yo marcaba el ritmo, él dejaba automáticamente de usar la mano izquierda, porque sentía que esa parte de la textura ya estaba cubierta.»
La portada del disco es la fotografía «Weeki Wachee Spring, Florida» (1947) de Toni Frissell: una mujer con vestido largo suspendida bajo el agua, sin gravedad visible, sin fondo que la ancle.
El disco abre con My Funny Valentine a tempo rápido —el único momento de energía rítmica explícita de todo el álbum— que fue también la última pieza que grabaron ese día. Quizá tiene sentido que pusieran al principio lo último que encontraron: como si el camino de vuelta a la música hubiera empezado por el final.
Síntesis con IA a partir de
thebluemoment.com · JazzTimes · All About Jazz · London Jazz News · musictoeat.com · Peter Pettinger, «Bill Evans: How My Heart Sings», Yale University Press (1998) · DownBeat (26 noviembre 1962) · Discogs