La pandemia los detuvo cuando no sabían que necesitaban parar. Desde los once o doce años, Juan Saieg, Gabriel «Cocó» Orozco y Lucca Beguerie Petrich no habían dejado de tocar, de grabar, de girar. El silencio llegó sin pedirlo y duró lo suficiente para que cada uno se reordenara. Cuando volvieron al estudio, en 2022, ya no eran los mismos tres chicos de Mendoza.
Lo que grabaron en Buenos Aires y Miami ese año no buscaba coherencia de género: buscaba honestidad. Lucca lo dijo sin rodeos en una entrevista: «No sé si hubo una búsqueda completa, creo que fue hacer lo que queríamos sin perjuicio de que había muchas canciones diferentes entre sí». Horizonte, Gandalf, Void y Sol apenas se parecen entre ellas, y eso no era un problema sino el punto. Para producirlo llamaron a Rafa Arcaute —productor que ha trabajado con Luis Alberto Spinetta y Babasónicos— y a Nico Cotton, conocido por su trabajo con Wos y Cazzu. También sumaron arreglos sinfónicos de Joaquín Guevara, amigo de la banda, y la participación de Gustavo Santaolalla en La Verdad.
Hay una canción que Juan escribió antes de que su hijo Azul naciera. Una noche sintió cómo el bebé golpeaba desde adentro y empezó a escribir la letra de Melodía del Viento. Esa canción terminó en el disco. Cocó, por su parte, canta en tres temas —Salto al Espacio, La Verdad y Gandalf— algo que apenas había hecho en el disco anterior. Cambiar de voz dentro del mismo álbum no es un truco: es otra forma de decir que Tripolar no tiene un solo centro.