El 27 de abril de 1957, en el estudio de Rudy Van Gelder en Hackensack, Nueva Jersey, Teo Macero grabó lo que sería prácticamente su despedida como instrumentista. Pocos años después ya tenía un trabajo fijo supervisando sesiones para Columbia Records, y el saxofón quedó atrás.
Macero había estudiado en Juilliard y había formado parte del Jazz Composers Workshop de Charles Mingus —el colectivo de compositores que empujaba los límites del jazz de entonces—. Pero en este disco no hay experimentos: hay cinco músicos tocando baladas lentas con una concentración poco habitual. El subtítulo original del álbum lo decía sin rodeos: «A Modern Concept Of The Ballad».
El grupo que le acompañó no era un cuarteto de relleno. Teddy Charles, vibráfono, y Mal Waldron, piano, eran dos de los compositores más singulares del jazz de Nueva York en ese momento, y la mayoría de los temas del disco son suyos. La comparación con el Modern Jazz Quartet era inevitable —misma instrumentación, mismo sello—, pero el sonido apunta a otro sitio: más anguloso, más oscuro.
Macero toca sin vibrato, con un fraseo seco que en 1961 un crítico de Jazz Journal describió como «casi totalmente original» en un momento en que todos imitaban a Rollins o a Coltrane. Cuatro años después de la grabación, ese mismo crítico ya señalaba que Macero «ya no toca mucho» y que se había instalado en Columbia. El disco quedó como un paréntesis.
Síntesis con IA a partir de
Jazz Journal (reseña original de Michael Shera, febrero 1961, republicada 2021) · LondonJazzCollector (entrada sobre PRLP 7104, 2011) · Fresh Sound Records (notas de la reedición en CD) · Discogs (ficha de release r) · AllMusic (reseña de Scott Yanow)