Genesis armó una banda heteróclita con músicos que no se conocían entre ellos, todos de géneros distintos, y los encerró en un estudio diminuto con calor insoportable durante seis días. «Quiero estar sorprendido e incómodo, ahí es donde salen las cosas más emocionantes», explicó sobre el proceso, comparando la situación con el programa Hot Ones, donde los famosos comen alitas cada vez más picantes hasta que se les cae la pose.
De esas sesiones maratonianas de diez horas diarias salieron más de 60 horas de grabaciones que acabaron siendo el núcleo de un disco conceptual sobre dos perros negros. «El perro negro es un eufemismo común para la depresión, pero me dí cuenta de que a mí también me habían llamado perro negro, en contexto racial, como insulto», contó. El concepto del álbum es la sonrisa falsa o la fachada: líricamente trata depresión y racismo, pero suena alegre, funky, sexy a ratos, porque la idea es «poner miel sobre tus demonios, purpurina sobre la mierda».
En los ARIA de 2021 se llevó cuatro premios, incluyendo Álbum del Año, y llegó al puesto 27 en las listas australianas. Al recoger el galardón principal recordó: «Me miraban raro cuando era más joven, por cómo me vestía y lo que hacía, pero toda la gente que quería y respetaba se mantuvo firme porque sabíamos el poder de lo que éramos y de lo que creábamos».