En 1969, Mark Wirtz dejó EMI con una cuenta pendiente. Años antes había intentado grabar en Abbey Road lo que él llamaba «una película en disco» —un álbum conceptual narrativo— y la compañía lo había bloqueado repetidamente. Según sus propias palabras, «lo que mató a Teenage Opera fue la procrastinación ciega y la politiquería de EMI».
Fuera de EMI, recién divorciado de la cantante Ross Hannaman, Wirtz se asoció con la escritora de poesía Maria Feltham para construir ese proyecto aplazado. Ficharon por Chapter One Records, el sello del compositor Les Reed, y se pusieron a trabajar. El resultado fue Philwit and Pegasus.
Ni Wirtz ni Feltham cantaron ni tocaron en el disco: las voces las pusieron John Carter, Peter Lee Stirling, Chas Mills, Guy Fletcher y Roger Greenaway, todos compositores de éxitos del pop británico. Los músicos de sesión incluían al guitarrista Chris Spedding —acreditado en los créditos con el nombre erróneo «Chris Bedding»— y al baterista Terry Cox, miembro de Pentangle. Philwit and Pegasus no era un grupo: era un proyecto de estudio ficticio, actores para una película que sus autores dirigían desde fuera del plano.
El disco que salió no tenía trama lineal. Wirtz lo describió en las notas del CD reeditado en 2003 como un retrato de «lucha, miedo y felicidad fantaseada». El sonido mezclaba easy listening, folk-rock, teatro musical y la producción orquestal densa que Mojo resumiría años después como «Phil Spector poniendo música a Camberwick Green».
Fracasó. Ese mismo año, 1970, Wirtz aceptó la invitación de su amigo Denny Cordell y se marchó a Los Ángeles a trabajar en Shelter Records.
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