En julio de 1978, Serú Girán salió al escenario del estadio de Obras Sanitarias en Buenos Aires y el público los recibió con silbidos. La banda llegaba de Brasil con un primer disco grabado con orquesta; el público pedía canciones de Sui Géneris, el grupo anterior de Charly García. Fue un fracaso sin matices.
La respuesta fue deliberada: fuera la orquesta, fuera el barroquismo. García quería algo «más abierto, más agresivo y con humor», según declaró en la revista Pelo antes de empezar a grabar. El concepto lo resumió él mismo: «una burla, una sátira, de la grasada institucionalizada aquí y en el mundo». Había visitado Europa a finales de 1978 y había comprobado que la vulgaridad de las élites no era un fenómeno exclusivamente argentino.
El disco se grabó entre junio y agosto de 1979 en los estudios ION de Buenos Aires. Argentina llevaba tres años bajo una dictadura militar que desaparecía personas y controlaba lo que se publicaba. García no emigró, como hicieron muchos de sus contemporáneos. Habló de la dictadura sin nombrarla: metáforas, sátira social, letras con «onda de tango».
La portada es una parodia de la revista Gente —que apoyaba abiertamente al gobierno militar—, con cada músico disfrazado de trabajador anónimo: Pedro Aznar de oficinista, David Lebón con camiseta de rugby, García de playero de gasolinera, Oscar Moro de carnicero con cuchilla y serrucho. El motivo inmediato fue una crítica del periodista Pipo Lernoud que insinuaba que los que habían tocado en un recital no eran los verdaderos Serú Girán sino sus dobles. La respuesta fue disfrazarse de otra cosa entera.
El disco llegó a las tiendas en octubre de 1979 y la prensa lo recibió con frialdad. La aceptación llegó después, despacio.
Cuarenta años más tarde, Pedro Aznar y el ingeniero Ariel Lavigna remasterizaron el álbum canción por canción a partir de la copia de seguridad de las cintas máster —las únicas fuentes disponibles eran el vinilo y el CD; no existían archivos digitales de calidad. Aznar describió el resultado con tres palabras: «Apareció de nuevo la música». Quizá lo que apareció no era solo el sonido, sino la pregunta que el disco había dejado sin responder en 1979: hasta dónde puede llegar una sátira antes de que alguien la tome en serio.
Síntesis con IA a partir de
La Nacion · Infobae · CRock.com.ar · audioboom.com / La Historia del Rock Hispanoamericano · indiehoy.com · indierocks.mx · charlygarcia.com.ar