En 1992, Kirk Franklin tenía 22 años y dirigía el coro de una iglesia bautista en Fort Worth cuando decidió formar The Family: diecisiete voces sacadas de amigos del barrio y conocidos del Dallas-Fort Worth Mass Choir. No eran cantantes profesionales, eran una familia extendida que Franklin nunca había tenido.
Vicki Mack-Lataillade, cofundadora del sello GospoCentric, escuchó una maqueta casera y los fichó inmediatamente. Pero Franklin tenía una condición: nada de estudio. El 25 de julio de 1992 grabaron el disco completo en directo en la Grace Temple Seventh-day Adventist Church de Fort Worth, con la congregación como testigo. Era la familia extendida que nunca había tenido y el sentido de familia que siempre había querido.
El álbum se quedó 42 semanas en el número uno de las listas gospel y fue el primer disco de gospel en vender más de un millón de copias. Franklin había escrito y arreglado todas las canciones, pero lo que se escucha es algo más: el sonido de una iglesia que se convierte en estudio y de un coro que se convierte en familia.