Cuando Flea tenía 7 años, en 1969, su padrastro —bajista de jazz bebop, adicto a la heroína y al alcohol— invitó a sus amigos a tocar en el salón familiar de Los Ángeles. Flea describió lo que sintió como «colores en un frenesí psicodélico de emoción, como si se hubiera abierto un portal».
De ese salón salió con una obsesión: quería ser Dizzy Gillespie. Tenía su fotografía en un libro, las mejillas infladas, la trompeta apuntando al cielo. Pero al entrar en la secundaria un amigo lo reclutó como bajista de su banda de rock, y la trompeta quedó atrás. Retomaba el instrumento cada pocos años, conseguía algo de tono, tocaba lo mismo que tocaba a los 15, y lo dejaba.
El catalizador llegó en 2015, cuando escuchó The Epic de Kamasi Washington, saxofonista de jazz de Los Ángeles. «Podía oler las calles en las que Kamasi creció», declaró. Tras ese disco buscó a Kamasi, conoció a su padre Rickey Washington —flautista y músico de jazz de alto nivel— y se hizo amigo de Thundercat. Entonces tomó una decisión: practicar trompeta cada día durante dos años sin excepción, y al final de esos dos años grabar un disco «tan bueno como yo sea».
Rickey Washington se convirtió en su profesor. El productor fue Josh Johnson, saxofonista, que planteó el trabajo desde un sitio concreto: «quitar algo de la presión de tener que lidiar con toda la historia del jazz» y pensar en «hacer la melodía lo más hermosa posible».
Flea confesó que tenía miedo de que los músicos de jazz lo vieran como un diletante, como alguien que no era lo suficientemente bueno. Los músicos lo apoyaron.
El título del disco proviene del nombre de la tatarabuela de Flea, Honora, nacida en Limerick, Irlanda: la única superviviente de su familia durante una hambruna brutal, que emigró a Australia y pasó la mayor parte de su vida trabajando largas jornadas en trabajos manuales, comenzando en un almacén a los 16 años.
La portada no lleva el rostro de Honora. Lleva una fotografía de los años 60 de Shahin Badiyan, la suegra iraní de Flea, tomada en Irán. Dos mujeres que no se conocieron, de dos siglos distintos, enmarcan el mismo disco antes de que suene una nota.
En Maggot Brain —el tema de Funkadelic de 1971 cuyo solo de guitarra es uno de los más exigentes del rock— la trompeta de Flea ocupa el espacio que dejó Eddie Hazel. Quizá ahí, más que en ningún otro momento del disco, se oye lo que cuesta llegar a algún sitio partiendo de cero a los 61 años: no la hazaña, sino el peso de haberlo querido tanto tiempo.
Síntesis con IA a partir de
Nonesuch Records · NPR Morning Edition · NPR Jazz Night in America · WBGO Jazz · Jazzwise · Mojo · New York Times · Uncut · The Student Life · ABC Audio