Sam Teskey excavó el sótano de la casa familiar en Warrandyte, en las afueras de Melbourne, y lo convirtió en estudio. Él mismo lo construyó — de oficio era carpintero. Josh, su hermano, era fontanero y mantenía la voz afinada cantando en las obras.
Cuando decidieron grabar su primer disco, Sam consiguió una máquina de cinta de 24 pistas de los años 70. El baterista Liam Gough la describió como «una lavadora combinada con algo de Doctor Who» — y añadió que «siempre se estaba rompiendo». Aun así, fue la razón de ser del disco. Josh lo explicó sin rodeos: «Queríamos pasar por el proceso de grabación que tenían los artistas de los años 60 y 70, la gente que nos influyó».
Todo el álbum se grabó y mezcló con técnicas analógicas, sin ordenadores. La banda tocaba junta en la sala, en directo a cinta. Algunos temas se grabaron tras pocos ensayos. Josh buscaba ese sonido concreto: la voz empujando demasiado fuerte contra un micrófono de cinta, saturando ligeramente la cinta, ese crujido que tienen los grandes discos de soul de los sesenta.
Lo lanzaron ellos solos, sin sello ni representante. Fueron en persona a las emisoras de radio comunitarias de Melbourne con una carta escrita a mano. «Nos lanzamos a la piscina», dijo Josh. La radio comunitaria lo pinchó, y el disco llegó al número uno en el chart independiente de Australia. En enero de 2017 tocaron en una sala de 150 personas. Cuatro meses después llenaron cuatro noches seguidas en una de 800.
Síntesis con IA a partir de
Gigs N Interviews (entrevista a Brendon Love, 2017) · Triple R 102.7FM Melbourne — 'Things You Didn't Know About The Teskey Brothers' · Isolated Nation (entrevista a Josh Teskey, 2017) · Happy Mag (entrevista a Josh Teskey, 2018) · The Music Network (perfil DIY, 2018) · Sydney Morning Herald (reseña de Craig Mathieson) · WMOT / The String (entrevista a Sam Teskey, 2023)