La noche del 18 de marzo de 1963, cinco músicos llegaron a los estudios A&R de Manhattan sin que nadie esperase gran cosa. Para Getz, era otro disco de bossa nova — el género que ya le había dado un éxito con Jazz Samba y que quería explotar un poco más. Para Gilberto, tocar con ese saxofonista americano de fraseo demasiado insistente era, en el mejor de los casos, un compromiso.
Lo que pasó dentro del estudio lo recoge el escritor Ruy Castro: cuando Gilberto, que no hablaba inglés, se hartó del estilo de Getz, se giró hacia Antônio Carlos Jobim — el compositor que estaba al piano — y le dijo que le tradujera que el americano era un idiota. Jobim se volvió hacia Getz y le dijo: «João dice que su sueño siempre fue grabar contigo». Getz tocó el resto de la sesión creyendo que Gilberto era su mayor admirador.
El ingeniero Phil Ramone, que tenía veintipocos años, había diseñado la sala para que sonase cálida y sin reverberación artificial — ocho micrófonos en total, la madera del estudio haciendo el trabajo. Esa intimidad acústica es lo que se oye: no un disco de estudio, sino una conversación en una habitación pequeña.
Astrud Gilberto estaba allí porque había acompañado a su marido. Cuando el productor Creed Taylor necesitó a alguien que cantase en inglés, ella fue la única opción disponible. No era cantante profesional. Creed le pasó la hoja con la letra y ella entró al estudio.
Síntesis con IA a partir de
JazzWax — entrevista a Phil Ramone (2010) · Bloomsbury Collections — João Gilberto and Stan Getz's Getz/Gilberto · uDiscover Music · Jazz History Online · Hi-Fi News · AllMusic