Hay una fecha que no es casual. El 5 de enero de 2025, Día de Reyes —la festividad puertorriqueña en que las familias se reúnen a intercambiar regalos—, Bad Bunny publicó su sexto álbum. No lo lanzó un viernes cualquiera de streaming: lo lanzó ese día, en ese contexto, como quien deja algo en la mesa antes de que se acabe la noche.
El disco venía de una pregunta que él mismo había formulado en voz alta: «Cuando llegas a esta edad, recordar no es tan fácil. Debí tirar más fotos, haber vivido más, debí haber amado más, cuando pude.» Tenía treinta años.
Lo que hizo con esa pregunta no fue encerrarse en un estudio de Los Ángeles o Miami. Grabó íntegramente en Puerto Rico, con músicos de distintas generaciones. Para «Baile Inolvidable», convocó a jóvenes de entre veinte y veintidós años de la Escuela Libre de Música —una escuela pública de secundaria en la isla—. «Es uno de los mejores sentimientos que he tenido», declaró. «Toda la canción está hecha con músicos jóvenes de Puerto Rico.»
El álbum llegó acompañado de un cortometraje protagonizado por Jacobo Morales —director, actor y poeta puertorriqueño— que aborda la colonización, la gentrificación y la pérdida de raíces. Y en YouTube, cada canción incluye un visualizador donde Bad Bunny explica aspectos de la historia de Puerto Rico que le preocupan o que, según él, están siendo olvidados.
La pista de apertura, «NUEVAYoL», samplea «Un Verano en Nueva York» de El Gran Combo, grabado en 1975, procesando la grabación hasta que suena distante y etérea.
Cincuenta años de distancia, comprimidos en la primera canción. Quizá esa voz fantasmal de 1975 era exactamente lo que el álbum necesitaba para decir lo que no se puede fotografiar: que algo estuvo ahí, y que ya no está, y que la diferencia entre las dos cosas es lo que dura una canción.
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