Una mañana de octubre de 1973, el público que entró al Teatro Astral de la Avenida Corrientes no encontró a ningún músico en el escenario. Encontró dos películas mudas: Un perro andaluz y El gabinete del doctor Caligari, imágenes de surrealismo y de locura institucionalizada, musicalizadas con The Dark Side of the Moon de Pink Floyd y temas de Jimi Hendrix. Cuando terminaron, Luis Alberto Spinetta salió solo con una guitarra acústica. Tenía 23 años y llevaba meses sin banda.
Unos meses antes, en el teatro Planeta, David Lebón y Carlos Cutaia le habían comunicado la disolución de Pescado Rabioso. Black Amaya fue el último en irse. Spinetta se quedó solo, sentado en una butaca de la sala, y le dijo a Amaya que no iba a tocar nunca más con él.
Quedaba un disco pendiente por contrato con el sello Microfón. Spinetta tenía las canciones. Llamó a su hermano Gustavo y a Rodolfo García y Emilio del Guercio —sus compañeros de Almendra, la banda anterior a Pescado Rabioso— y grabó en turnos nocturnos en el estudio Phonalex, a pocas cuadras de la casa de sus padres, donde había vuelto a vivir. El periodista Miguel Grinberg describió las sesiones como «una ceremonia muy privada». Spinetta había leído dos libros de Antonin Artaud antes de componer el disco y declaró que no fue un homenaje sino «un antídoto» contra la angustia que produce leerlo. Su hermano Gustavo dijo que las letras nacieron en un «clima de mucho amor»: Spinetta había comenzado su relación con Patricia Salazar.
El disco salió bajo el nombre de Pescado Rabioso —por obligación contractual, pero también, según declaró Spinetta en 1988, para «demostrarles a los ex miembros del grupo que Pescado Rabioso era yo».
Cuando Amaya escuchó el resultado, declaró: «cuando escuché Artaud me quería matar».
Veinte años después, Gustavo Cerati —que había comprado el disco con quince años— le pidió prestada a Spinetta la guitarra acústica con la que había grabado «Bajan» para incluir una versión en su primer disco solista. Spinetta se la dio. En algún lugar de Buenos Aires, un fanático llamado Eduardo Avelleira guardaba sin saberlo una cinta monoaural grabada desde la fila diez del Teatro Astral aquella mañana de octubre. La encontró en una mudanza, treinta años después.
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Perfil, 2023 · La Tercera (Culto), 2023 · La Nación, 2020 · Página/12 Radar, 2008 · Letras Libres, octubre 2023 · rock.com.ar · La Razón de México, 2020 · Eduardo Berti, Spinetta: crónica e iluminaciones (1988) · Ezequiel Abalos, Historias del rock de acá (1995) · Sergio Marchi, Spinetta: Ruido de magia (Planeta, 2019) · Juan Carlos Diez, Martropía: conversaciones con Spinetta · Rolling Stone Argentina, 2007