A mediados de 1973, en el teatro Planeta, David Lebón y Carlos Cutaia le comunicaron a Luis Alberto Spinetta que Pescado Rabioso se disolvía. Black Amaya fue el último en irse. Spinetta se quedó solo, sentado en una butaca, y le dijo a Amaya que no volvería a tocar con él.
Tenía 23 años, un contrato pendiente con Microfón y canciones que había preparado para esa misma banda. Volvió a vivir a la casa familiar de la calle Arribeños, en Núñez, donde empezó su relación con Patricia Salazar. Su hermano Gustavo diría después que las letras nacieron en un «clima de mucho amor». Había leído dos libros de Antonin Artaud —Heliogábalo, el anarquista coronado y Van Gogh, el suicidado por la sociedad— y declaró que el disco no fue un homenaje sino «un antídoto» contra la angustia que produce leerlos.
Para grabarlo llamó a su hermano Gustavo y a Rodolfo García y Emilio del Guercio, ex compañeros de su banda anterior, Almendra. Según García, las canciones «se hicieron prácticamente en el estudio» y se grabaron en pocas tomas, en turnos nocturnos en el estudio Phonalex, a pocas cuadras de la casa de sus padres.
El disco se publicó bajo el nombre de Pescado Rabioso, la banda que lo había abandonado, porque Spinetta quería demostrar a sus ex compañeros que Pescado Rabioso era él. Cuando Amaya escuchó el resultado, declaró: «cuando escuché Artaud me quería matar».
La mañana del 28 de octubre de 1973, Spinetta se presentó solo con guitarra acústica en el Teatro Astral de la Avenida Corrientes. Antes de salir al escenario proyectó Un perro andaluz y El gabinete del doctor Caligari, musicalizadas con The Dark Side of the Moon de Pink Floyd y temas de Jimi Hendrix. Cada asistente recibió un manifiesto. Desde la fila diez, un fanático llamado Eduardo Avelleira grabó todo con una grabadora monoaural Philips. La cinta se perdió en una mudanza y no apareció hasta treinta años después.
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Perfil · La Tercera (Culto) · La Nacion · rock.com.ar · Letras Libres · Página/12 Radar · La Razón de México · Ezequiel Abalos, Historias del rock de acá (1995) · Eduardo Berti, Spinetta: crónica e iluminaciones (1988) · Juan Carlos Diez, Martropía: conversaciones con Spinetta · Sergio Marchi, Spinetta: Ruido de magia (Planeta, 2019) · Rolling Stone Argentina