A mediados de 1973, en el teatro Planeta de Buenos Aires, David Lebón y Carlos Cutaia le comunicaron a Luis Alberto Spinetta que Pescado Rabioso se disolvía. Black Amaya, el baterista, fue el último en irse. Spinetta se quedó solo, sentado en una butaca de la sala vacía, y le dijo a Amaya que no volvería a tocar nunca más con él.
Tenía 23 años, un contrato pendiente con el sello Microfón y canciones que sus propios músicos no habían querido tocar. Emilio del Guercio —bajista y uno de los fundadores de Almendra, la banda anterior de Spinetta— lo explicó después con precisión: en Pescado Rabioso «toda esa cosa compositiva más amplia que tenía se empezó a frustrar porque la banda quería tocar más rock y blues». Las canciones no cuadraban. La banda se fue.
Spinetta volvió a vivir a la casa familiar de la calle Arribeños, en el barrio de Núñez. Allí estaba su hermano Gustavo, y allí empezó su relación con Patricia Salazar. Gustavo declaró que las letras del disco nacieron en ese «clima de mucho amor». Llamó a Del Guercio y a Rodolfo García —otro fundador de Almendra— para que tocaran con él. En los turnos nocturnos del estudio Phonalex, a pocas cuadras de la casa de sus padres, grabaron en pocas tomas canciones que, según García, «se hicieron prácticamente en el estudio».
El disco salió bajo el nombre de Pescado Rabioso: en parte por obligación contractual, en parte porque Spinetta no quería que su nombre en la portada lo convirtiera en un ídolo. Pero también, declaró en 1988, «para demostrarles a los ex miembros del grupo que Pescado Rabioso era yo».
Cuando Amaya escuchó el resultado, declaró: «cuando escuché Artaud me quería matar».
La portada tenía forma de trapezoide irregular, verde y amarilla. El sello le pedía «de rodillas: te la hago de oro, pero cuadrada». Spinetta no cedió. Las disquerías devolvían los discos porque no entraban en las bateas. El diseñador Juan Oreste Gatti recordó: «hicimos esa tapa que no entraba en ningún stand y las tiendas de discos nos querían matar». El sobre interior estaba diseñado a modo de prospecto de medicamento, «por la vida de Artaud ligada a su enfermedad crónica», según explicó Spinetta. Antonin Artaud —el poeta francés (1896–1948) cuya obra Spinetta había leído antes de componer el disco— le había dado no un tema sino, en sus propias palabras, «un antídoto» contra la angustia que produce leerlo.
El 28 de octubre de 1973, Spinetta presentó el disco en el Teatro Astral de la Avenida Corrientes. Antes de salir al escenario, proyectó dos películas mudas sobre locura e institucionalización, musicalizadas con The Dark Side of the Moon de Pink Floyd y temas de Jimi Hendrix. Luego apareció solo, con una guitarra acústica. Cada asistente recibió un manifiesto contra la profesionalización del rock, cuyo título era un calco deliberado del ensayo de Artaud sobre Van Gogh.
Quizá sea difícil no pensar que el disco entero funciona igual: primero la angustia ajena como espejo, luego la respuesta en voz propia y sin red.
Un fanático llamado Eduardo Avelleira grabó el concierto desde la fila diez con una grabadora monoaural. La cinta se perdió durante más de treinta años hasta que la encontró en una mudanza y la digitalizó. En 2020, la familia Spinetta la publicó oficialmente.
Síntesis con IA a partir de
Ezequiel Abalos, Historias del rock de acá (1995), citado en Perfil · Eduardo Berti, Spinetta: crónica e iluminaciones (Planeta, 2014) · Juan Carlos Diez, Martropía: conversaciones con Spinetta · Sergio Marchi, Spinetta: Ruido de magia (Planeta, 2019) · Perfil, 2023 · La Tercera (Culto), 2023 · La Nacion, 2020 y 2023 · La Capital (Rosario), 2023 · Indiehoy, 2020 · rock.com.ar · Revista Otra Parte (Abel Gilbert) · Página/12 Radar, 2008 · Rolling Stone Argentina, 2007 y 2013 · Indierocks, 2023