OutKast grabó Aquemini entre agosto de 1997 y mayo de 1998 en los Bosstown Recording Studios de Atlanta, el estudio que había pertenecido al cantante Bobby Brown. El mayor presupuesto que llegó tras el éxito de ATLiens les dio algo que no habían tenido antes: tiempo. Big Boi lo resumió así: «No te damos comida rápida intentando cumplir un plazo. No está listo hasta que suena bien».
Lo que surgió de esa libertad fue un proceso casi sin precedentes en el hip hop del momento: músicos de todo tipo —funk, prog rock, soul sureño— pasaban semanas viviendo en el estudio, y las canciones nacían de jam sessions colectivas en las que alguien empezaba con un acorde y el resto se iba sumando. El productor Neal H. Pogue lo comparó con el modelo de Motown o Stax: músicos entrando y saliendo, todo orgánico. Liberation, la pieza de casi nueve minutos que cierra el disco, nació de una de esas sesiones a las tres de la madrugada. Erykah Badu —entonces pareja de André 3000 y madre de su hijo recién nacido— aparece en esa canción sin crédito en la carátula, igual que en la pista titular. El llanto del bebé de André, Seven, se cuela en Slump sin que nadie lo editara.
La presencia de George Clinton en Synthesizer tampoco fue un fichaje calculado: según el A&R de LaFace Kawan Prather, llegó porque alguien del equipo simplemente se lo encontró. Esa es la lógica de todo el disco. Raekwon, del Wu-Tang Clan, fue el primer rapero ajeno a la Dungeon Family en aparecer en un tema de OutKast. El resultado es un álbum que suena a demasiadas cosas a la vez —funk, reggae, soul, psicodelia— y que sin embargo no suena a nada más.