En enero de 1971, Caetano Veloso regresó a Brasil por primera vez desde que la dictadura militar lo había arrestado y expulsado del país. Había pedido permiso para asistir a la misa del aniversario de boda de sus padres. En Río de Janeiro, militares lo interrogaron y le hicieron una propuesta: que compusiera una canción elogiando la Transamazônica, la autopista que el régimen construía entonces como símbolo de progreso nacional. Veloso rechazó la propuesta.
De vuelta en Londres, en el barrio de Chelsea donde vivía exiliado con Gilberto Gil —cantante y compositor, también arrestado y expulsado—, grabó el disco que respondería a ese interrogatorio. Lo tituló Transa. En portugués, la palabra roza fonéticamente «Transamazônica» y significa, además, acto sexual. El régimen había pedido una canción; Veloso devolvió un título.
El LP original se publicó sin ninguna nota de crédito, de modo que durante años nadie supo quiénes eran los músicos que tocaban en él. Jards Macalé —guitarrista y director musical de todas las sesiones— no aparecía en ningún sitio. Esa ausencia rompió su amistad con Veloso durante al menos tres décadas.
Había otra cosa que Veloso recuperó en Londres: la guitarra. En Brasil no le habían dejado tocarla en sus propias grabaciones porque no se le consideraba suficientemente hábil. El productor Ralph Mace le dijo que la tocara. En Transa figura, por primera vez, como voz y guitarra acústica.
El disco estaba pensado para un mercado internacional que nunca llegó a recibirlo como estaba planeado. Veloso declaró décadas después que nunca esperó que se convirtiera en uno de sus álbumes más queridos en Brasil. Quizá porque lo había hecho mirando hacia afuera, sin calcular el efecto en casa, el disco llegó a casa de una manera que los otros no habían llegado.
Síntesis con IA a partir de
theworldelsewhere.com · 68to05.com · PopMatters · AllMusic · Vagalume · Discogs · Elle Brasil · Red Hot Organization (redhot.org)