Dos álbumes en un mismo año: eso fue lo que Verve Records le pidió a Astrud Gilberto en 1965. El primero, grabado en Hollywood con Jobim, llegó al puesto 41 del Billboard. El segundo —este— se grabó en Nueva York entre octubre de 1964 y junio de 1965, con tres arreglistas distintos (Don Sebesky, Claus Ogerman y João Donato) y dos estudios diferentes, y se quedó en el 66.
El repertorio lo eligió el sello, no ella. Verve la situó deliberadamente en el easy listening: canciones como Fly Me to the Moon junto a la pieza que da título al disco, un tema de amor compuesto por Johnny Mandel para una película de Elizabeth Taylor y Richard Burton. La letra de esa canción había pasado por dos manos: el primer letrista, Johnny Mercer, fue descartado por el productor de la película, y cuando Mercer escuchó lo que escribió su sustituto, Paul Francis Webster, comentó: «Con ese título, pensé que estaba enamorado de una mujer con bigote.» La canción ganó el Óscar y el Grammy ese mismo año.
Por su debut en Getz/Gilberto, Astrud Gilberto no fue acreditada en el vinilo original y cobró únicamente una tarifa de músico de sesión de 120 dólares.
Ese debut había ocurrido dos años antes, en marzo de 1963, cuando fue a los estudios A&R de Manhattan como traductora de su entonces marido, João Gilberto. Nadie la esperaba como cantante. En 1965, divorciada y con hijos a cargo en Nueva York, grababa su segundo disco en solitario en esos mismos estudios. Ella misma declaró en 1981 al New York Times que no se consideraba cantante de jazz: «Prefiero la simplicidad.» El sello que la publicaba era un sello de jazz.
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