El proyecto nació cuando el primo adolescente de Romain Gavras le dijo que era «viejo» por ver vídeos musicales en horizontal en lugar de vertical. La observación le provocó «un enorme golpe de depresión», pero también una idea: crear experiencias audiovisuales que funcionaran tanto en pantallas pequeñas como en espacios físicos enormes.
STORM sitúa a Yung Lean como «un matón brutal» en un internado británico, con tendencia a «desmontar infraestructura pública y crear una especie de club de lucha». Gavras quería ambientar la historia en Reino Unido porque «en la psique de la gente, en la conciencia común, el internado de chicos es británico». La elección de Leeds fue pragmática: «Como dos franceses, queríamos un nombre corto».
En STORM II, el filme y la música toman «un giro extático» con Yung Lean cantando «We stay united through the storm» sobre pianos y cuerdas. Yung Lean explicó que su presencia no era «solo una aparición», sino «una propuesta artística que redefine su lenguaje de escena». La core en una masa hipnótica que baila en las escaleras del colegio.