La Maravillosa Orquesta del Alcohol llevaba catorce años sin detenerse. Giras, discos, hoteles, estaciones de servicio. Cuando todo va bien, la tendencia natural es seguir: ellos mismos lo dijeron. Parar fue, según declararon, una decisión complicada. Y fue la primera vez que lo hicieron.
Del parón salió San Felices. El título no es una metáfora ni un concepto abstracto: es el nombre del barrio de Burgos donde la banda tiene su local de ensayo, donde hace su vida cotidiana, donde empezó a juntarse a tocar entre cervezas y amigos antes de que nadie los conociera. El sexto disco lleva el nombre del lugar donde nació el primero.
El proceso de grabación fue distinto por necesidad. Sin giras que interrumpieran, las maquetas de David Ruiz tuvieron tiempo de crecer. Nacho Mur, ingeniero de estudio y miembro de la banda, trabajó el sonido desde dentro. Para producir, recurrieron a Carlos Raya —a quien llegaron a través de Diego Galaz, productor de su primer LP— y cuadrar las fechas no fue fácil: Raya grababa simultáneamente con Fito & Fitipaldis su propio disco, que saldría una semana después.
El disco abre con campanas: la canción que lo titula, «San Felices», empieza con ese sonido antes de que entre nada más.
Entre las trece canciones hay un guiño hacia adentro: «Píntalo todo de negro» dialoga con «Nubes negras», la canción que abría su disco de 2015. Allí decían «cuando busques la luz»; aquí dicen «cuando busquemos la luz». Un solo pronombre de diferencia, y sin embargo cambia quién habla. Quizá sea la distancia más corta entre lo que eran y lo que son ahora.
Síntesis con IA a partir de
Aragón Digital (entrevista a la banda, diciembre 2025) · Mondosonoro (entrevista y crítica 2025) · RockZone (entrevista 2025) · Universal Music Spain (nota de sello) · La Higuera (reseña) · El Mundano · Apple Music