Sus dos primeros discos tenían personajes. Smiling with No Teeth tenía el «Black Dog»; STRUGGLER tenía «The Roach». Kofi Owusu-Ansah, que creció como niño ghanés en Canberra y lleva publicando música desde que su hermano mayor le metió en un estudio en 2015, siempre había necesitado una máscara para decir lo que quería decir.
Luego vino la gira. Dos años recorriendo escenarios de Australia, el Reino Unido y Europa, viendo de cerca lo que The Quietus describió como un deterioro a ambos lados del Atlántico: extremismo de ultraderecha en auge, codicia presentada como virtud, paranoia digital como clima permanente. Cuando volvió al estudio con el productor Dann Hume, el personaje le sobraba.
Owusu declaró que escribió el disco «casi por necesidad, porque había demasiada gente que no decía lo que había que decir», e invocó a Nina Simone —cantante y activista estadounidense— como referente: el propósito del artista es reflejar los tiempos en que vive. El alias que eligió para este disco, REDSTAR WU, no es un personaje fantástico sino, según sus propias palabras, «un rayo brillante en la oscuridad». El rojo es su color.
El resultado son 14 canciones y 50 minutos que mezclan neo-soul, funk, synth-punk y algo de Brit rock, con colaboraciones de DUCKWRTH —rapero estadounidense— en HELLSTAR y de Ladyhawke —cantante neozelandesa— en FALLING BOTH WAYS. Para STAMPEDE, la canción sobre solidaridad colectiva, el director Isaac Brown rodó el vídeo en Accra con motoristas acrobáticos reales de la ciudad. Fue el primer regreso de Owusu a Ghana en once años. El mensaje y el acto resultaron ser el mismo gesto.
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