El aria Nessun Dorma, de la ópera Turandot de Puccini, pide que nadie duerma hasta que se revele el nombre del príncipe Calaf. Es un insomnio de amor y secreto, de 1924. El vocalista de Galerna, banda vizcaína de Bilbao, lo leyó de otra manera: «Hoy ya ni dios puede dormir por la angustia que sufre.»
De esa lectura nació un vinilo de dos canciones publicado en octubre de 2025. La cara A es una reinterpretación directa del aria, con versos nuevos que desplazan el primer impacto amoroso de lo místico a lo físico. La cara B, Que nadie duerma —traducción literal del título italiano—, lleva ese mismo impulso a la discoteca: reggaetón, deseo inmediato, el vínculo corporal de una noche en Bilbao. El grupo lo declaró sin rodeos: «Queríamos conectar el imaginario de la ópera con las formas actuales de amar. De un lado, la visión idealizada y casi mística; del otro, el deseo inmediato y hedonista del presente.»
La lógica interna del vinilo la resumió el propio vocalista: «Un día sales de fiesta por Bilbao, te lo pasas bien una noche con una persona, disfrutas, y a partir de ahí se puede generar un compromiso de una relación de 50 años.» Lo fugaz como semilla de lo permanente. Dos caras, una sola pregunta.
No fue una decisión cómoda. El vocalista admitió que versionar a Puccini le daba «un poco de rabia» por la sombra de Viaje a Roma, el álbum debut de la banda en 2024 —una novela cantada en doce capítulos sobre dos amigos que conducen de Bilbao a Roma—, y que ya les pesaba la etiqueta italiana. La condición que se pusieron fue clara: «No queríamos nada que fuera hortera o pretencioso; lo debíamos hacer a nuestro modo, tenía que ser bonito.»
Para la cara B citaron como referente directo La Joia de Bad Gyal, el álbum de reggaetón hedonista de la artista barcelonesa. Puccini y Bad Gyal en el mismo surco de vinilo: la distancia entre los dos no es irónica, es la distancia que el propio vinilo mide.
Síntesis con IA a partir de
Subterfuge Records · Deia