Universal le había echado una vez. Fusiones, cambios internos, el nombre de Quique González borrado de la agenda. Cuando los mismos cambios lo devolvieron a la compañía, llegó con algo distinto: una banda entera —Los Conserjes de Noche, los mismos con los que salía a tocar cada noche— y la decisión de grabar con vientos y piano por primera vez.
El piano lo tocaba Basilio Martí, que había sido uno de los primeros músicos con los que González grabó profesionalmente, antes incluso de conocer a su productor Carlos Raya. Martí tocaba también con Antonio Vega. Raya, el productor, había grabado ese mismo año con Vega De un lugar perdido. El círculo era pequeño y denso.
Dentro de ese círculo vivía también la sombra de Enrique Urquijo, cantante de Los Secretos fallecido en 1999. González le había escrito dos canciones para su segundo disco con Los Problemas; Urquijo escuchó la primera y no quiso oír más. Solo existe un registro audiovisual de los dos cantando juntos «Aunque tú no lo sepas»: una actuación borrosa en el programa de TVE Séptimo de Caballería, que fue además la primera aparición nacional de González. En Pájaros Mojados, González recuperó esa canción con su propia música: voz, piano y una batería que apenas se oye.
Parte del disco se gestó en soledad, en invierno, en el Bar de Jo de Almería, donde los dueños le dejaron quedarse a trabajar durante cuatro o cinco días.
El disco salió en octubre de 2002. Poco después, González pidió la carta de libertad a Universal, publicó en su web una carta titulada «Peleando a la contra» —título tomado de un recopilatorio de Charles Bukowski— y empezó a girar por salas de doscientas personas, a veces solo con una guitarra acústica. Pájaros Mojados fue el último disco que hizo para una gran compañía. También el último con Los Conserjes de Noche.
Síntesis con IA a partir de
quiquegonzalez.com · Efe Eme · La Higuera · La Voz de Almería · El Español · Musicoscopio · woodyjagger.com · Hola.com (programa SER «A las bravas», 2025)