El 14 de septiembre de 1981, The River Tour terminó después de meses de fechas agotadoras. Springsteen se retiró a una casa alquilada en Colts Neck, Nueva Jersey, y dejó de salir. «No salía mucho», declaró a Rolling Stone en 1984, «y por alguna razón empecé a escribir».
Lo que escribió no se parecía a nada que hubiera hecho antes. Había estado leyendo una biografía de Woody Guthrie —el cantautor que en los años 30 y 40 documentó la miseria de los trabajadores americanos en canciones en primera persona— y viendo Badlands, la película de Terrence Malick sobre el asesino en serie Charles Starkweather. También había leído a Flannery O'Connor, la escritora sureña cuya obra está atravesada por la violencia y la gracia oscura, y declaró en 2014 que O'Connor fue decisiva en «el giro que tomó su música entre 1978 y 1982». El último verso de la canción que da título al disco —«supongo que hay una maldad en este mundo»— es un eco directo del asesino de un cuento de O'Connor.
El 3 de enero de 1982, con una grabadora Tascam de cuatro pistas, dos micrófonos y un mezclador instalados en su dormitorio, Springsteen grabó quince canciones en una sola noche. La mezcla se hizo volcando la señal a un radiocasete Panasonic que había caído al agua desde su canoa y fue rescatado tras ser enjuagado con una manguera.
Esa cinta la presentó a su manager Jon Landau y al E Street Band. Luego intentaron regrabarlas en el estudio Power Station de Nueva York. Solo cuatro canciones sobrevivieron al tratamiento eléctrico: el resto se rompió. «Entré al estudio, traje a la banda, regrabé, remezclé y conseguí empeorar todo», escribió Springsteen en su libro Songs.
Landau se negó a sustituir la demo de 'Atlantic City' por la versión de banda, declarando que «de ninguna manera era tan buena como lo que tenía en esa cinta demo».
Springsteen decidió publicar los demos tal como estaban. Columbia no organizó gira ni entrevistas promocionales. El disco llegó a las tiendas el 30 de septiembre de 1982 con una fotografía en blanco y negro tomada durante un viaje en coche por el interior de América y el título en rojo sangre. Alcanzó el número 3 en las listas de Estados Unidos y Reino Unido.
Quizá el fracaso en el estudio no fue un accidente sino una confirmación: que había algo en la fragilidad de esa cinta —el hiss, el deterioro, la voz sola en un dormitorio— que era exactamente lo que las canciones necesitaban para ser ciertas.
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Ultimate Classic Rock · Mojo · Rolling Stone · Lit Hub · Warren Zanes, Deliver Me From Nowhere (2023) · New York Times · MusicRadar · Far Out Magazine