Pedro Laza aprendió a tocar el contrabajo de oído, a los 17 años, mirando a un músico llamado Francisco Lorduy. Lorduy notó la capacidad del chico y le regaló un contrabajo viejo que Laza reparó él mismo. Su padre prefería los tres pesos que el joven ganaba en una tipografía.
Ocho años antes de Navidad Negra, Antonio Fuentes —fundador del sello Discos Fuentes y violinista de formación clásica— le dio a Laza la oportunidad de grabar con su propio grupo. Fuentes tenía una idea clara: quería versiones orquestadas de los aires del Caribe colombiano que no perdieran el sabor de origen, convencido de que muchas producciones de la época se alejaban demasiado de él. Para eso contó con Clímaco Sarmiento, clarinetista y arreglista nacido en Soplaviento, Bolívar, cuyo sonido fue descrito como visceral, estridente y con una línea rítmica dura y casi primitivista, en contraste deliberado con las orquestas estilizadas que dominaban el circuito.
En 1958, Laza y Sarmiento grabaron junto al cantante puertorriqueño Daniel Santos ocho sencillos en Cartagena; doce de esas canciones salieron en el LP Candela. Fue el punto de partida del grupo como conjunto de largo aliento. Dos años después, con el mismo equipo y el mismo sello, llegó Navidad Negra.
La canción que da título al disco la escribió José Benito Barros Palomino —compositor de más de 700 piezas— a su regreso a El Banco, Magdalena. Describe la Nochebuena de los pescadores del Caribe: una playa blanca, tambores, gaitas, canoas que bailan en fila. El disco abre con el sonido de olas de mar, seguido de tambores, antes de que entre la voz del cantante Tito Cortés. Ese mismo año, Discos Fuentes trasladó sus instalaciones de Cartagena a Medellín. Navidad Negra quedó, sin proponérselo, como el último gran lanzamiento de la etapa cartagenera del sello — y el primero grabado en estéreo.
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Señal Memoria · Discos Fuentes · Radio Nacional de Colombia · El Universal de Cartagena · Al Día (aldia.co) · Colombia Melodiosa