En 2008, Xoel López era uno de los artistas más radiados de España bajo el nombre Deluxe. Fue entonces, en el punto más alto, cuando lo dejó todo: una ruptura sentimental, una pelea con su mánager y el hartazgo de no poder moverse sin ser reconocido se juntaron en una sola decisión. Lo que planeó como un descanso de dos meses se convirtió en más de dos años cruzando Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Colombia, Venezuela, República Dominicana, Cuba, Nicaragua, México y Estados Unidos. Viajó con su guitarra y algunos amigos. Buenos Aires fue su base.
En cada país contactó con músicos locales de forma casi espontánea. Declaró: «Me fui para tener tiempo para tocar, para desarrollar, para practicar nuevos instrumentos. Llevaba un ritmo muy frenético. Creo que llegó a saturarme». Lo que encontró al otro lado del océano no fue una huida sino un espejo: «Estando tan lejos me han salido cosas bastante más españolas que antes. Me rencontré con mi lugar de origen mientras me fascinaba con músicas nuevas».
El disco se grabó entre A Coruña y Buenos Aires, y su eje temático es el Atlántico como el océano que une dos costas y devuelve transformado a quien lo cruza.
Cuando lo presentó en el estadio de Riazor, alguien del público gritó: «¡Esto suena a Juan Luis Guerra!». No era un elogio. El público que esperaba la continuación de Deluxe recibió un disco que el propio Xoel definió como «criollo»: nacido en España y criado en Latinoamérica. Y que él mismo describió así: «No es excesivamente moderno. Pero posiblemente sí sea mi disco más personal».
En noviembre de 2022, más de 1.700 personas cantaron junto a él en el Palacio de la Ópera de A Coruña el concierto del décimo aniversario, con los arreglos originales del disco. El mismo disco. El mismo océano. Otra orilla.
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